Formación - OverInfo Servicios Informáticos

Vaya al Contenido

Menu Principal

Formación

10 CONSEJOS PARA OPTIMIZAR TU RED INALÁMBRICA (WIFI)


Las redes inalámbricas de acceso a Internet se han convertido en una realidad cotidiana en la mayoría de hogares y oficinas. No obstante, el usuario descubre en muchas ocasiones que el servicio contratado no es todo lo veloz o efectivo que debería.

Esto se debe a múltiples factores, que sin embargo pueden evitarse con unas sencillas claves de instalación y consejos de ubicación pensados para optimizar la calidad de la señal o la recepción de los dispositivos inalámbricos. Edimax Technology, fabricante líder de soluciones de red y conectividad, propone diez pasos que pueden aplicarse a todos sus routers y soluciones de red con el fin de optimizar nuestra conexión inalámbrica:

1. Centro de gravedad. La señal wireless de un router es de 360 grados. Se expande en todas direcciones, reduciéndose a medida que aumenta la distancia o se encuentran obstáculos. Así, lo importante es encontrar el centro de gravedad de la sala para situar el punto de acceso WiFi. Es el mismo donde podríamos una radio si quisiéramos escucharla desde todos los puntos.

2. Situar el router en un sitio abierto, lejos del suelo, de ventanas y muros gruesos; nunca dentro de un mueble o rodeado de artefactos metálicos, ya que estos afectan considerablemente a la señal.

3. Evitar interferencias. El router WiFi tiene tres clases de enemigos: los que retienen la señal (paredes, suelo, muebles...); aquéllos que la modifican (principalmente objetos metálicos); y los que la 'vampirizan' (compiten por la señal de nuestro router, y son todos los aparatos inalámbricos que utilicen la frecuencia de 2,4 GHz, como microondas o teléfonos inalámbricos).

4.- La antena. Cuando hay muchos objetos o interferencias en la sala, podemos probar a utilizar una antena de router direccional en lugar de multidireccional. Esto permite orientarla mejor para aprovechar la conexión.

5.- Repetidores. En casos complicados se puede instalar un repetidor -también conocido como amplificador o expansor- para aumentar el radio de cobertura. Se sitúa a mitad de camino entre el router y donde se quiere extender la señal.

6. Mantener el hardware actualizado. Hay que asegurarse de que todos los drivers del router, el firmware de la tarjeta de red y los de PC y Access Point están actualizados. Basta con visitar la web del fabricante y descargar nuevas versiones de software.

7.- Cuidado con los dispositivos Bluetooth. Hay que inhabilitar las conexiones Bluetooth del teléfono, el ratón u otros dispositivos como el mando de la consola Wii mientras no se utilicen, o trasladarlos a otra habitación.

8.- Sintonizar el canal apropiado. Al igual que las emisoras de radio, las antenas WiFi emiten por varios canales. Es bueno probarlos todos hasta encontrar el que tiene menos interferencias (en España suelen ser los canales 1 y 13) y dirigir la tarjeta hacia ese canal.

9.- El último estándar 802.11. Un 'router' que opera con el estándar 802.11g ofrece cuatro veces más potencia (ancho de banda) que si se basa en 802.11b. La tarjeta del PC debe funcionar con el mismo estándar, así que en caso de actualización afecta a ambos dispositivos.

10.- Productos del mismo fabricante. Aunque se pueden utilizar router, tarjetas y Access Point distintos, normalmente se mejora el alcance si son de la misma marca.

Ubicar correctamente el router para evitar interferencias, actualizar el firmware o sintonizar el canal apropiado son simples pasos que, sin mucho esfuerzo ni inversión, mejorarán enormemente el alcance de nuestra red inalámbrica.

10 CONSEJOS ANTES DE "JUBILAR" NUESTRO VIEJO ORDENADOR

A medida que pasa el tiempo nuestro ordenador va perdiendo prestaciones a la aparición de aplicaciones con más exigencias técnicas

Ordenadores de sobremesa: se pueden realizar múltiples cambios, como el de la CPU (con un procesador y una tarjeta gráfica más potentes) o incrementar la capacidad del disco duro. En el primer caso conviene actualizar el sistema operativo y viceversa. En ambos supuestos se tendrá un problema de eficiencia energética, ya que un procesador más potente exigirá más del sistema de ventilación o la batería del ordenador, con los consiguientes calentamientos y emisión de excesivo calor. Lo mismo ocurrirá con un sistema operativo más moderno en un ordenador obsoleto, y en ambos casos el resultado será que el ordenador perderá eficacia por sobrecalentamiento. Respecto al disco duro, su aumento de capacidad por modificación de hardware es algo que se puede esquivar mediante una serie de estrategias de revisión periódica y en base a los servicios del cloud computing (la nube) y las aplicaciones web. El objetivo en este caso es evitar un gasto innecesario, ya que cada vez se necesita menos memoria en los terminales.

Aplicaciones y programas web: disponiendo de banda ancha, es mejor utilizar programas que tengan su base en un servidor externo en lugar del escritorio y el disco duro del ordenador. En algunos casos no será posible, pero en muchos otros es sumamente sencillo. Por ejemplo, no conviene usar servicios de correo electrónico de escritorio y sí tener una cuenta de Gmail, Yahoo! o Hotmail desde donde recibir y enviar correos. Dichos mensajes se guardarán en el servidor del servicio y no en nuestro disco duro. Lo mismo ocurre con programas que permiten guardar y trabajar con documentos en la nube, como Google Docs o Dropbox, ya que los editores ofimáticos de textos e imágenes entorpecen mucho la fluidez del funcionamiento del ordenador.

Guardar datos y archivos en la nube: Google Drive o iTunes Match permiten guardar documentos y archivos multimedia en servidores externos. La razón para usar servicios web es que cuanto menos material guardemos en nuestro disco duro, menos trabajo tendrá que hacer el procesador cada vez que tenga que acudir a localizar un dato para cualquiera de sus funciones.

Es importante tener en cuenta el consumo del procesador, pero también lo lleno que está el disco duroDesfragmentar el disco duro: es importante tener en cuenta el consumo del procesador, pero también lo lleno que está el disco duro. Adicionalmente presenta un problema en el sistema operativo Windows por el modo en que tiene de guardar los archivos, ya que los trocea y los guarda en el disco en fragmentos para optimizar la memoria. El problema es que a la hora de buscar un archivo determinado, el ordenador debe encontrar los fragmentos y volver a juntarlos: una sobrecarga de trabajo que ralentiza el funcionamiento de los programas. La solución es aplicar de forma periódica la opción de desfragmentar el disco duro, ya sea con la herramienta del propio Windows o bien con programas de terceros. La desfragmentación se toma su tiempo, pero después se nota en la rapidez del procesador.

Eliminar archivos temporales y cookies: toda descarga, escucha o visualización en streaming se almacena durante un periodo de tiempo en forma de archivos temporales. Se acumulan así numerosos pequeños programas que consumen recursos del procesador. Es mejor borrarlos cada día al finalizar la jornada, si no se van a necesitar, para evitar que se acumulen. Las cookies tienen el inconveniente (aparte de los problemas de privacidad) de que siempre se mantienen activas en segundo plano por si cuando uno acude a una página web y quiere ser de forma automática reconocido. Ese es su cometido, la comodidad al navegar por Internet. Pero consumen demasiados recursos del navegador cuando se acumulan muchas. Borrarlas de vez en cuando es una buena idea por muchos motivos, entre ellos el hacer el ejercicio mental de recordar y renovar nuestras contraseñas. Se hacen desaparecer desde las opciones de privacidad de cada navegador.

Reiniciar el ordenador con frecuencia: hacerlo, por ejemplo, cada cuatro horas libera al procesador de todos los procesos que estén en ejecución, en especial los que permanecen en segundo término y que se han activado a medida que se han ejecutado diferentes funciones. Así podrá volver a trabajar con la RAM menos cargada.

Mantener el ordenador limpio de polvo y suciedad: su efecto es interferir las conexiones y sobrecalentar el sistema, con lo que el funcionamiento pierde eficiencia. No está de más soplar y luego pasar el aspirador por entre las rejillas y sobre el teclado. Conviene evitar el uso de secadores de pelo, ya que podrían fundir las piezas de plástico.

Evitar actualizaciones no imprescindibles del navegador: aunque se suele recomendar por cuestiones de seguridad, lo cierto es que las versiones actualizadas del navegador consumen muchos recursos con todas las novedades que incorporan y, si el ordenador es muy antiguo, puede verse superado. En este apartado, sin embargo, también hay que ponderar las posibles mejoras en seguridad que aporte una actualización del navegador.

Usar programas contra malware: usar programas como Ad-Aware o Spyboot no está de más y nos ayudará a ganar mucha eficiencia, sobre todo si usamos un sistema operativo antiguo.

Sistemas de sincronización de datos entre dispositivos: si bien servicios como Dropbox o las extensiones para sincronizar los marcadores del navegador son muy útiles, cada vez que se hace un pequeño cambio en un archivo o en el navegador, estos programas lo sincronizarán con el servidor, con lo que el procesador se verá ralentizado. Una estrategia es desactivarlos durante los periodos de uso del ordenador y activarlos antes de apagarlo, para que sincronicen todos los cambios hechos de una sola vez.



Regreso al contenido | Regreso al menu principal